La pintura luminosa de Sebastián Spreng

  • La Nación

    Cultura – Hechos y figuras

    Buenos Aires – Domingo 30 de enero de 1994

    Por Odile Baron Supervielle

    (extractos)

    Admiro a Sebastián Spreng como artista y como ser humano. Cada vez que viene a Buenos Aires nos vemos y me pongo al día en cuanto a su actividad.

    Desde hace algunos años Sebastián ha elegido Miami para vivir. Llego un día de visita y nunca mas se fue:”Aconsejo que no me inviten, ni a comer, porque soy un poco peligroso”.

    Al leer comentarios en revistas de arte norteamericanas pude comprobar que el talento se iba afirmando. Le pregunte que es lo que le atraía de Miami.

    “Cuando me fui hace diez años no pasaba nada culturalmente. Me he vuelto un pionero. Ahora se ha convertido en un centro cultural que se toma en cuenta, especialmente en cuanto al arte latinoamericano. Ya no son Nueva York o Los Angeles los únicos centros culturales; se encuentra también en ciudades mas pequeñas como Miami, Houston, Dallas….”

    La presencia constante del agua en los cuadros de Sebastián me llamo la atención…

    -Se debe a que al no poder caminar pero si nadar, flotar o moverme libremente en el agua, significa para mi la libertad. Entonces, de alguna manera mi obra es un autorretrato. Lo llamo “autorretrato de espalda”, porque el nadador esta siempre de espalda. Tengo una relación fundamental con el agua. En el fondo pinto siempre el mismo cuadro, a pesar de que parecen diferentes. No se trata de cambiar sino de evolucionar, transformarse, mantenerse siempre fiel a uno mismo. Hace un tiempo pinte edificios muy altos, ahora pinto árboles, bosques, mucho verde. Por lo tanto, sigue un poco como el mar, un mar verde.

    Le pregunto que influencias reconoce. Me habla de los románticos alemanes, de Vermeer, de Rembrandt(el mas grande) aunque su pintura no se parece a la de esos artistas.

    Pero en definitiva se siente influido cuando va a una exposicion y le vienen ganas de pintar. Siente una urgencia en hacerlo. Esa exposición le sirve de estimulo.

    La ultima obra de Sebastián se llama Sinfonietta. Resulta distinto de lo que ha hecho últimamente, es un homenaje a la música. Consta de catorce obras separadas en cuatro movimientos: Allegro, Adagio, Andante, Allegretto. Significa ir hacia la musica a partir de la pintura, captando los distintos estados de animo que provoca la música. Grandes obras negras con pequeñas imágenes en el medio.

    “No quiero que mis cuadros sean lindos, quiero que sean como un telescopio que mire adentro del alma”.


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